Devocionales Cristianos – Fe es Tener la Mente a Nuestro Favor

 

Fe es esperanza. Esperanza es una visión del futuro. Si no tenés esperanza es porque te falta imaginar, visualizar. Pero una vez que lo hayas visto, tranquilo, aunque tarde vendrá.  El libro de Habacuc expresa: “Aunque tarde, espérala, ven­drá”.

“Fe es la certeza de lo que se espera”, es decir: fe va ligada a visión.

Hay personas que no reciben nada porque no esperan nada. No tienen sueños porque creen que no se los merecen o piensan que nunca van a lograr nada. Poseen una visión limitada acerca de si mismos y de su potencial. Su vida es como una botella de champagne, pero con el corcho puesto, están hechos para la gloria, pero al ignorarlo les es im­posible disfrutar.

Si creés que “no sos capaz”, tu mente detectará todos los erro­res, sólo hablarás de ellos y no de los aciertos porque sólo te estarás focalizando en tus fallas.

Si creés que nadie te quiere, que todos te abandonan, observa­rás las señales de rechazo de los otros sin acordarte de las cosas buenas, de las bendiciones que te dejaron.

Si estás convencido de ser torpe, dirás: “A mí se me cae todo, se me rompen las cosas”. Recordarás todas las situaciones de torpeza y nunca aquellas que hablan de tu habilidad, de tu po­sibilidad. Tu mente trabajará en tu contra, y así es como actúa y se mueve una mente que no tiene sueños, ni proyectos, ni fe. El espíritu debe ser quien empuje la mente y no la mente quien empuje el espíritu.

Pero tenés que saber que Dios quiere que brilles. Tus pensa­mientos deben estar llenos de Dios para que nadie gobierne tu vida. Cuando dejes de hablar negativamente en la mente las mura­llas se caerán y los tesoros de la ciudad vendrán a tu vida. Y el Señor te dirá: “Ahora sí, las murallas de lo que te prohibía tomar la bendición caerán, y tomarás tus riquezas”. La mente es poderosa, rica y tiene cosas preciosas. Tu mente debe estar a tu favor.

Recordá el momento de más emociones negativas que tuviste y la confusión que sentías por la falta de respuestas. ¡No vuelvas inoperante la fe aplastándola con las quejas! Cuando la mente está en paz, se atreve a creerle a Dios, ver la fuente y las res­puestas esperadas.

Cuando la orden nace del espíritu querrá adorar, cantar a Dios, soltarse delante del rey, decir cosas hermosas, y hablar fe a tu favor. La Biblia dice: “Comprá la verdad y no la vendas”. Invertí en la verdad de Dios.

¡No te conformes con lo que alcanzaste hoy! ¡Sos un hijo del rey! No tengas mente estrecha, no te dejes dominar por los pen­samientos negativos, siempre proyectate a más. La fe es ilimita­da, al igual que las bendiciones… ¿Podés contar las estrellas? Así es tu bendición, tu herencia… y así deberá ser tu fe.

Dios extiende sus manos y derrama hasta que so­breabunde. Jesús estaba en las bodas y pidió que le trajeran todas las ti­najas. No pidió una para hacer un “milagrito” sino todas las tinajas y las llenó con el mejor vino porque Dios quiere lo mejor para cada uno de nosotros, no quiere lo mediocre.

Creé que Dios tiene lo mejor para tu vida. Dios dice: “Ángeles, quiero darle lo mejor a mis hijos, no cual­quier cosa, no lo que sobró, sino lo mejor, llévenselo”.

Muchas veces, ante un pequeño problema nos ahogamos en un vaso de agua, y nos amargamos, nos deprimimos porque no creemos que Dios tenga lo mejor. Aprendé madurez en todo momento, reí en los momentos de bendición; cuando las cosas no estén tan bien, reí. Llorá un tiempo, agotá la emoción y después reí. Creele a Dios.

Extracto del libro “60 Principios de Fe”

Por Bernardo Stamateas

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