Devocionales Cristianos – Nuestra Relación con los Demás 2

 

Pasaje clave: Mateo 10:16-23.

 

1. Introducción.

Jesús continúa dándoles instrucciones a sus 12 discípulos para que sepan cómo relacionarse con los demás.

Jesús les advierte que ellos serían aborrecidos (vs.22), perseguidos (vs.23), y entregados (vs.17, 19) por causa de su fe en el evangelio de Jesús, pero los alienta a no darse por vencidos sino a mantenerse firmes hasta el fin (vs.22).

En medio de esta persecución ellos tenían que “ser prudentes y sencillos”, y hablar bajo la dirección y revelación del Espíritu Santo.

 

2. Prudentes y Sencillos.

Vs.16. La palabra prudente significa: juicioso, sagaz, sabio en la manera de vivir.

La persona prudente no se deja llevar por impulsos.

La persona prudente piensa antes de hablar y es cuidadoso con sus palabras.

La persona prudente no gasta más de lo que gana.

La persona prudente saber esperar el mejor momento para tomar decisiones.

La persona prudente ora, piensa y evalúa las cosas antes de escoger o rechazar algo.

La persona prudente espera los tiempos de Dios y no se apresura.

La persona prudente se prepara espiritualmente antes de enfrentarse al enemigo.

La persona sencilla no es soberbia ni “creída”.

La persona sencilla (por más plata que tenga) no ostenta ni llama la atención delante de los demás.

La persona sencilla entiende y vive la humildad. Y es humilde porque tiene un corazón enseñable.

La persona sencilla no vive hablando de sus logros y conquistas.

La persona sencilla tiene un corazón agradecido a Dios y entiende que todo es de Dios.

 

3. Hablar Palabras Espirituales.

Vs.19-20. Si no voy a hablar lo que bendice, mejor es que no hable nada.

Hay personas que viven hablando. Hablan y hablan y hablan, sin poder controlar sus lenguas. Y entre tantas cosas que dicen en más de una oportunidad terminan pecando. Critican, juzgan, opinan sin saber, murmuran, y terminan revelando la rebeldía que hay en sus corazones o la falta de prudencia con lo que dicen.

Hay personas que no tienen ningún respeto por las autoridades espirituales y hablan cualquier cosa contra ellos o contra sus decisiones, sin saber que al hacerlo el juicio de Dios está sobre ellos.

Pero si soy prudente y busco agradar a Dios, el propio Espíritu Santo me dará qué hablar y cómo hablar cuando tenga que hacerlo.

Sea para predicar, para aconsejar o para reprender a alguien, el Espíritu pondrá las palabras en mi boca.

Pero, cuidado, porque el Espíritu toma de lo que hay en mi corazón. Si mi corazón está santo y limpio y lleno de las Palabras de Dios, entonces el Espíritu tendrá de dónde tomar para poner palabras en mi mente y en mi boca. Pero si mi corazón está lleno de otras cosas que no son de Dios y vacío de su palabra, el Espíritu no hablará y yo no tendré nada de bendición para decir.

¿Qué hay en mi corazón en estos momentos?

¿Con qué me estoy llenando interiormente?

¿Qué le estoy dando de comer a mi vida?

¿Puede hablar el Espíritu Santo a través de mi con lo que hay dentro mío?

Por Edgardo Tosoni

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