Hay cosas que te quedan de la niñez… Cuando era niño en mi ciudad (San Lorenzo) no había cloacas y aunque vivíamos a cuatro cuadras del centro nuestra casa tenía pozo negro. Un día mi abuelo llamó al camión atmosférico de Don Cardarelli. Seguramente ya había venido varias veces, pero es la primera vez que yo lo recuerdo. El camión atracó sobre calle y mientras bajaba las mangueras leí lo que tenía impreso en su parte trasera: “No es colonia, pero mata”. En aquel entonces había una publicidad de la colonia Mac Gregor en esa propaganda el actor se ponía el perfume y las mujeres se morían por él. Entonces el slogan de la campaña era: “Mac Gregor, la colonia que mata”. Cuando leí la leyenda en el camión, recuerdo haberle dicho a mi abuelo: ¿Por qué dice eso Nono? Segundo me miró, se rio y me dijo: Espera a que empiecen a trabajar!!!! Cuando el camión atmosférico empezó a extraer las heces que había en el pozo… ¡Dios santo!!! ¡Qué olor!!! NO ERA COLONIA, PERO TE MATABA!!!

Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. (2º Co.2:14-15). Si, nuestra vida está impregnada de la fragancia en la que tenemos nuestro ser inmerso. Los cristianos tenemos  olor a Cristo. Nuestra vida exuda el conocimiento de Dios. Olemos a sus pensamientos, a sus acciones, a sus valores. No podemos ocultarnos.

Desde aquel momento en mi niñez, el olor de un camión desagotador me quedó grabado y cada vez que huelo un olor desagradable me acuerdo del camión de don Cardarelli. Los olores nos referencian cosas, momentos, personas. Tenemos un archivo olfativo en nuestra mente. Tierra mojada me referencia a la calle La Paz después que pasaba el regador. Puré con mucha manteca me recuerda a mi Tía Elena. Milanesa bien hecha, con aceite quemadito a mi abuela Adela. Los olores nos referencian.

Pablo dice que los cristianos olemos a Cristo. Que cuando nos encontramos con otro hermano disfrutamos de la fragancia mutua que ambos impartimos. Pero cuando hay alguien que se pierde… éste se tapa la nariz como yo cuando niño ante aquella “colonia” que había hecho mi familia.

En todo lugar cuando entra un cristiano debería olerse la fragancia de Cristo. Si un cristiano está en una conversación debería sentirse su fragancia y no debería tratarse de enmascarar como olemos. He notado que Dios me hizo el “Pepe Le Pew” (o “Pepe Lepu”) en mi trabajo. Cuando hablábamos ciertos temas y daba mi opinión, muchos salían espantados por el olor del pensamiento de Cristo en mí, algunos se quedaban y oían de buena gana… buen indicio…

Nuestro olor es un olor de triunfo porque Cristo triunfó. Es una fragancia de misericordia, es un aroma de perdón, es un perfume de bondad, es una esencia de integridad. Oler a Cristo. No podemos ocultar nuestro olor…

Hoy es un día para oler a Cristo, para sacarme cualquier fragancia que no sea la suya. Que en todas partes se manifieste “Su olor” en mí. Que como el perfume de la arrepentida, mi casa se llene del perfume de mi adoración a Jesús… Que en mi andar no se pueda ocultar a quién sirvo y que aunque algunos se espanten de mi aroma, sepamos que su rechazo no es otra cosa que el rechazo a Aquel que ha dado su vida por nosotros.

Por Daniel Cattaneo

2 Comentarios

  1. Con toda razon el cristiano debe oler a cristo ser la diferencia entre los demas, pero muchas veces no lo hacemos y ocultamos ese olor a Jesus

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