Devocionales Cristianos – Dios Siempre Está Presente 2

 

Continuemos.

Un maravi­lloso ejemplo de su presencia inadvertida se describe en Lucas 24:13 y 14, cuando dos de los discípulos de Jesús iban caminando hacía una aldea llamada Emaús, que estaba a unos once kilómetros de Jerusalén.

Tres días antes, ellos habían visto cómo su Maestro había sufrido una muerte horri­ble, clavado en una cruz, y estaban muy deprimidos. Todas sus esperanzas habían muerto también en aque­lla cruz. Todas las cosas dramáticas que Jesús había dicho y hecho, ahora parecían ser falsas. Había hablado con tal autoridad, pero ahora, estaba muerto y sepulta­do en una tumba prestada, él había dicho ser el Hijo de Dios, sin embargo, le habían escuchado decir en sus últimas horas: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mateo 27:46) Los discípulos no podían haber estado más confundidos.

¿Cuál era el significado del tiempo que habían pasado con aquel Hombre que había dicho ser el Mesías?

De lo que no se habían dado cuenta era que, en ese mismo momento, Jesús estaba caminando junto con ellos por aquel camino polvoriento, y que estaban a punto de oír las noticias más maravillosas que jamás alguien había oído. Noticias que revolucionarían sus vidas, y virarían el resto del mundo al revés. No obstan­te, en ese momento todo lo que ellos vieron fueron hechos que no podían armonizar. Ellos tenían, según mi entender, un problema de percepción.

En mi trabajo ayudando a familias cristianas que están en crisis, me doy cuenta de que las mismas están luchando de maneras muy parecidas a como lo hicieron los discípulos. A medida que caminan penosamente, absortos, no hay ninguna evidencia de que Jesús está cerca de ellos. Debido a que no «sienten» su presencia, no pueden creer que él se interesara en ellos. Como los hechos no tienen sentido, están convencidos de que no existe ninguna explicación razonable. Sus oraciones no producen ningún alivio inmediato, así que suponen que Dios no las oye. Pero están equivocados.

Tengo el firme convencimiento de que en esos casos las personas confían demasiado en lo que sienten, y muy poco en las promesas de Dios, quien dijo que él suplirá todas nues­tras necesidades «conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).

Si hoy usted se encuentra yendo por ese polvoriento camino hacia Emaús, y las circunstancias en su vida le han dejado confundido y deprimido, tengo un consejo para usted. Nunca se imagine que el silencio de Dios, o su aparente inactividad, es evidencia de su falta de interés. Permítame decirlo otra vez. ¡Los sentimientos acerca de su inaccesibilidad no quieren decir nada! ¡Nada en absoluto! Su Palabra es infinitamente más digna de confianza que nuestras horripilantes emocio­nes.

El reverendo Reubin Welch, ministro y autor, dijo en una ocasión: «Con Dios, aun cuando nada está ocu­rriendo, algo está ocurriendo». Esto es cierto. El Señor siempre está obrando en su manera especial, incluso cuando nuestras oraciones parecen resonar en un uni­verso vacío.

No ponga su fundamento sobre las emociones efíme­ras, sino sobre la autoridad de la Palabra de Dios. Él ha prometido no abandonarnos nunca (Mateo 28:20).

Él dijo: «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»  (Mateo 18:20). Él es un amigo «más unido que un hermano» (Prover­bios 18:24).

Se nos asegura que «los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones» (1º Pedro 3:12).

David dijo: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra» (Salmo 139:7-10).

Estas promesas y proclamaciones permanecen siendo verda­deras aunque no tengamos sentimientos espirituales. ¡Agárrese firmemente de esa verdad! Porque, como dijo Kierkegaard: «La fe es aferrarse de lo incierto con una convicción apasionada».

Extracto del libro “Cuando lo que Dios Hace no Tiene Sentido”

Por James Dobson

4 Comentarios

  1. Hola Liliana. ¡¡Bienvenida!! Gracias a vos por compartir. Estaremos orando por tu vida. No dejes de creer que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Bendiciones.

  2. Gracias infinitas por el mensaje que acabo de leer una vez mas mi amado Jesus me confirma que esta pendiente de lo que me pasa acentado en este lindo mensaje, por que tengo mucha carga en este instante.por favor oren por mi. liliana

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