Devocionales Cristianos – Dos Tesoros

 

Pasaje clave: Mateo 6:19-21.

 

1. Introducción.

A partir de este momento, y hasta el final del capítulo seis, Jesús nos desafía a ser diferentes del mundo que nos rodea. Y nos hace este desafío colocando ante nosotros alternativas entre las cuales elegir: Dos tesoros, uno terrenal, otro celestial. Dos visiones, una en luz, otra en oscuridad. Dos señores, uno Dios, el otro las riquezas. Dos actitudes, las preocupaciones diarias o la confianza diaria en Dios.

Hoy vamos a considerar la primera de éstas alternativas.

 

2. Tesoros en la Tierra.

Mt.6:19. Dice Jesús que estos tesoros se corrompen, se arruinan, se pierden o son robados, por lo tanto, confiar en ellos es incierto. Y si no se corrompen, o no son robados, alguien dicta una ley que no nos permite hacer uso de ellos (el corralito), entonces nuestra esperanza y seguridad se desmoronan.

¿Qué es lo que prohíbe Jesús cuando nos dice que no nos hagamos tesoros en la tierra?

 

A. Veamos primero lo que Jesús NO prohíbe.

Jesús no prohíbe ni censura el tener propiedades (casa, auto, comodidades, etc.). Esto es legítimo. Tenemos que tener lo que es nuestro y disfrutarlo.

Jesús no prohíbe ahorrar para el futuro. Ahorrar para hacer frente a los imprevistos, o ahorrar para bendecir la vida de otras personas (hijos, familiares, iglesia, etc.) es legítimo y es necesario hacerlo. (Gn.41:47-49, 56-57, 2º Co.12:14, Gál.6:10).

Jesús no prohíbe que disfrutemos de las bendiciones económicas qué él nos da, sean escasas o abundantes. (1º Tim.6:17).

 

B. Veamos, entonces, lo que Jesús SÍ prohíbe.

Jesús prohíbe la acumulación egoísta y avara de los bienes. Acumular y retener, acumular y retener. Desear tener más y más para la propia complacencia. (Lc.12:16-21).

Jesús prohíbe el estilo de vida extravagante y derrochador (el estilo de “los ricos y famosos”) a quienes no les importan las necesidades de los demás. (Stg.5:1-5).

Jesús prohíbe el “tener para ser”. “Si tengo, valgo”. “Si tengo, soy alguien”. “Si tengo, soy importante, soy amado, soy reconocido”. “Si tengo, estoy seguro y confiado”. Todo esto es una mentira.

 

3. Tesoros en el Cielo.

Mt.6:20. Todo el tiempo, el esfuerzo, las energías, el dinero, el trabajo y las oraciones que invertimos en el reino de Dios, no son en vano. No es pérdida de tiempo, ni energías o dinero malgastado. Estamos depositando en el Banco de Dios que nunca presenta quiebra, que no se devalúa y que no cierra sus puertas. Las almas que ganamos, los dones que desarrollamos, las ofrendas que damos, las enseñanzas y consejos que bendicen, las personas a las que ministramos, son depósitos en el Banco de Dios. Y Dios no es deudor de nadie. Dios paga con intereses. Dios bendice al 30, al 60 y al 100%.

Mt.6:21. El problema no es tener cosas o riquezas (ser pobre o ser rico no es pecado), el problema es en dónde está puesto nuestro corazón.

¿Confiamos en las cosas o confiamos en Dios?

¿Amamos las cosas y somos avaros, o amamos a Dios y damos con gratitud?

¿Nos aferramos a las cosas o nos aferramos a Dios que nos provee todo lo necesario?

¿Somos felices por lo que tenemos y acumulamos o somos felices por estar en comunión con Dios, bendecidos por Él?

¿Nuestra seguridad descansa en lo que ahorramos y poseemos o estamos seguros en Cristo?

¿Buscamos la paz y tranquilidad en el tener o nuestra paz y tranquilidad vienen de Dios?

El problema no son las cosas, sino la actitud que tenemos hacia ellas. Y recuerda que cuanto más damos más recibimos.

Por Edgardo Tosoni

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