Devocionales Diarios – La Oración de Jabes 1

 

Jabes quiere decir ‘dolor’.

Jabes era una persona que no tenía ningún pariente famoso. Fue determinado por su hogar a ser una persona de dolor. Pero Jabes decidió romperla atmósfera profética negativa, la expectativa contraria de su familia, y determinar su futuro.

Jabes decidió que rompería la marca de su familia.

Tu futuro dependerá de aquello que decides que sea; si determinas caminar en Dios, tu futuro será caminar en gloria y de poder en poder.

Tal vez la madre le puso Dolor porque estaría enferma, tal vez estaría de duelo, tal vez había perdido el trabajo. No importa de dónde venía el sufrimiento, pero Jabes quedó marcado por el dolor. Sin embargo este hombre decidió quebrar su pasado y determinar su futuro. Entonces hizo una oración en la que pidió cuatro cosas al Señor:

«Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me libres del mal, para que no me dañe» (1º Crónicas 4:10).

 

Que Me Des tu Bendición.

Jabes pensó: ‘Yo nací en dolor, me llamaron Dolor, pero no pediré más dolor. Decidiré caminar en las cosas buenas de Dios, porque Dios es un Dios bueno y para siempre es su misericordia. Quiero cosas bue­nas para mi vida. No quiero más dolor, no quiero más enfermedad, no quiero más tristeza, quiero bendición. No importa mi pasado, no importa mi nombre, quiero tu bendición.’

Esta palabra vale para ti. No importa tu pasado.

Tu pasado puede ser quebrado cuando determines hablar en tu presente palabras de fe.

Hay una enfermedad que se llama alexitimia, es decir inhibición en la expresión de los sentimientos. Los que la sufren no pueden expresar nada; todo les da igual, son muertos que caminan. Están inhibidos porque tienen mucho dolor en su vida, y no pueden expresar emociones: no pueden reír, ni gritar, ni llorar. Siempre están igual, todo les da lo mismo porque el dolor los ha bloqueado.

 

Que Ensanches mi Territorio.

Tienes que romper tu frontera económica; nunca te conformes, nunca digas: Señor, gracias por lo que tengo, no quiero más. ¡NO! Di gracias por lo que tengo, Señor, pero ahora rompe mi frontera econó­mica, rompe mi frontera de salud, rompe mi frontera de fe.

Todos tenemos fronteras, más grandes, más chicas y todos necesitamos romperlas. Porque Dios cuando viene te ensancha, te quiebra, te rompe, te da vuelta la cabeza, y te lleva a tierras que nunca pisaste, a hacer cosas que nunca hiciste y a hablar palabras que nunca declaraste.

Cuando Abram era llamado Padre Elevado, no tenía ningún hijo. Dios entonces le dijo: No te llamarás más Padre Elevado, te llamarás Padre de Multitudes. Parecía una burla. Durante veinticinco años Abraham caminó con ese nombre: Padre de Multitudes. Cuando le preguntaban: ¿Cuántos hijos tienes?, él respondía: Ninguno.

¿Por qué Dios le dio esa palabra profética y tardó veinticinco años en que se cumpliera? Porque primero Dios tiene que romper las fronteras de nuestra mente, ensanchar nuestro territorio.

Cada vez que Dios irrumpía en la vida de alguien, le cambiaba el nombre. Jacob quiere decir engaña­dor, pero Dios le dijo: ‘Cuando camines conmigo te llamaré Israel, que quiere decir príncipe mío.’ Simón (que significa Junco) fue cambiado por Pedro que quiere decir Roca.

Dios concebirá en ti su sueño, desbaratará todo lo que te pasó y ensanchará tus fronteras.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro «Alcanzando el Éxito»

Por Bernardo Stamateas

Lee La Oración de Jabes 2

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