Estudios Cristianos – La Autoridad y la Sumisión 4

 

Continuemos.

E. Es sensible a todo acto de rebelión y anarquía.

No apoya, ni promueve la rebeldía en ninguna de sus expresiones. No se deja envenenar por los rebeldes ni manipular por ellos. Nunca se une a los rebeldes ni los apoya.

F. Conduce a otros hacia la obediencia y la autoridad.

 

7. David y la Autoridad.

1º Samuel 24:4-6, 26:9-11.

A. David actuó según el principio de autoridad.

David ya había sido ungido rey, pero él sabía que si mataba a Saúl se rebelaba en contra de la autoridad de Dios, porque Saúl también había sido ungido por Dios. Incluso, hasta en sus expresiones verbales, demostró el principio de obediencia a la autoridad.

 

B. La obediencia a Dios es superior a la obra para Dios.

Si David gobernaba al pueblo pero no se sometía a la autoridad de Dios, su obra sería tan inútil como la de Saúl. En su corazón había un esperar en obediencia.

Cualquier cosa que hagamos para Dios debe ser la consecuencia de nuestra obediencia a Dios si esperamos ser bendecidos y prosperados.

 

C. David mantuvo la autoridad de Dios.

2ºS.1:14. Solamente pueden ser autoridad los que se someten a la autoridad.

Es absolutamente imprescindible que nos sometamos a la autoridad antes de ejercer autoridad.

La bendición de Dios está en la obediencia.

Para traer bendición sobre tu propia vida y sobre la vida de la iglesia, necesitás estar bajo la autoridad de Dios y bajo la autoridad de las personas que te pastorean, te lideran y te enseñan.

Ellos también son tu autoridad. Respetálos y tenélos en gran estima. Valorálos tanto como Dios los valora.

 

8. Jesús, Nuestro Modelo de Autoridad.

Se despojó voluntariamente de su autoridad como Dios y vino a obedecer. (Fil. 2:5-11). Él es nuestro ejemplo de vida bajo autoridad.

Tenía que probar su obediencia como hombre y la aprendió (Hb.5:8-9).

Para tener autoridad, es necesario estar bajo autoridad, en obediencia.

¿Por qué Cristo tenía una absoluta autoridad? Porque siempre vivió en perfecta obediencia (Fil.2:8).

Cristo es el principio de la obediencia, por lo tanto una persona llena de Cristo debe ser una persona llena de obediencia.

Cristo siempre obedeció al Padre y a las autoridades (Mt.22:21).

La obediencia requiere un corazón humilde de siervo. Tan sólo en el principio de la obediencia podemos servir a Dios. Y tan sólo en obedecer como Cristo lo hizo podemos reafirmar el principio de autoridad de Dios.

La obediencia a Dios debe ser sin medir las consecuencias, hasta la muerte (Lc.22:42).

Por medio de los padecimientos y las pruebas Jesús aprendió la obediencia (Hb.5:8). Con cada sufrimiento que soportó maduró en la obediencia.

¿Para qué sirve el sufrimiento? Para aprender la obediencia.

Cuando pasamos por el sufrimiento aprendemos la obediencia. Pero el valor no está en cuánto hemos sufrido sino en cuánto hemos aprendido a obedecer a Dios por medio de esos sufrimientos.

Sólo los obedientes son útiles a Dios. El sufrimiento ablanda nuestro corazón y nos lleva a Dios para entregarnos a Él y obedecerle.

 

9. El Evangelio es un Llamado a Creer y a Obedecer.

La Biblia menciona la obediencia tanto como la fe (2º Tes.1:8, Ro.2:8).

La purificación es por la obediencia a la verdad (1ºP.1:22). La fe se expresa en obediencia.

Mediante la fe recibimos la vida de Dios y mediante la obediencia mantenemos su autoridad.

Dios nos salva para que le obedezcamos, para que seamos obedientes a su voluntad.

 

10. Obediencia a la Autoridad Delegada.

La palabra “delegado” significa: otorgado a otro, cedido, autorizado.

Estas autoridades son representativas de Dios. No actúan con autoridad propia, sino recibida por una autoridad superior.

 

A. En el mundo.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Autoridad Espiritual”

Por Watchman Nee

Adaptado por Edgardo Tosoni

Lee La Autoridad y la Sumisión 5

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