Sanidad Interior – Cuatro Leyes Espirituales 2

 

Continuemos.

2. No Juzgar Para no ser Juzgado.

La palabra juzgar significa hacer juicio; es sen­tenciar y condenar. También, es ponerse en po­sición de juez para decidir la culpabilidad o inocencia de otra persona.

«No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados» (Lucas 6.37).

«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido» (Mateo 7.1-2).

Habrá un juicio santo y correcto que los creyentes tendrán. La Biblia nos dice en Apocalipsis: «Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar» (Apocalipsis 20.4).

Cuando juzgamos, corremos dos riesgos que pue­den acarrear malos resultados para nuestras vidas y nuestro testimonio.

Estos riesgos son:

Juzgar incorrectamente. Muchas personas se ade­lantan a juzgar la apariencia de otros sin conocer realmente lo que está en su corazón. El juicio que ilustra la palabra en la cita bíblica de Mateo 7.1-2, es un juicio que va acompañado de envidia y celos. La persona que tiene falta de perdón en su vida, tiene que arrepentirse y pedir perdón no sólo por la ofensa, sino por el juicio que ha hecho de la persona.

Algunas de las personas o grupos que a veces juzgamos son: organizaciones, naciones, razas, líderes, políticos, jefes, cónyuges, pastores y otros.

Crear raíces de amargura y juicio. Éstas son otras de las consecuencias que puede traer a nuestras vidas, el juzgar. Hay personas que siempre están a la expectativa, pendientes de que algo malo les suceda. Por ejemplo, personas que están espe­rando ser rechazadas, traicionadas, heridas o criticadas.

Estas personas, juzgan las cosas que aún no han sucedido y a las personas que ellas creen que las van a herir; alimentando, de esta manera, la raíz de amargura que las carcome por dentro y trayendo juicio sobre sí mismas. Cuando finalmente esto pasa, dicen: «Yo sabía que esto iba a suceder». Les sucedió lo que esperaban, y esto se les convierte en juicio.

¿Cómo las personas evaden su responsabilidad cuando juzgan?

A. Justificando su juicio. Piensan que lo que están haciendo es lo correcto, pero esto no es razón suficiente para juzgar.

Un buen ejemplo es, el de un pastor que había sido libre del hábito de fumar y, tres años después, se encuentra juzgando a otra persona por hacer lo mismo. Si bien, fumar no es correcto, eso no le autorizaba a él a condenar a su hermano, y mucho menos, cuando él mismo había cometido la misma falta años atrás; al contrario, debería sentir mayor compasión y deseos de ayudarlo a encontrar la libertad de esa atadura.

B. Con comentarios o «críticas constructivas». Comentarios como: «esa persona no debería estar arriba cantando porque es mundana». Sigue siendo juicio, aunque su justificación, sea el interés que usted tiene por la santidad en el servicio al Señor.

C. Usando una excusa antes de un comentario. Frases, tales como: «Yo nunca he hablado nada de nadie, pero…» «Yo nunca he juzgado a nadie y no es que esté juzgando, pero…». Muchas veces, simplemente quieren aliviar la conciencia antes de emitir el juicio.

 

3. Cuando Juzgamos a Otros Venimos a ser o a Hacer lo Mismo que Juzgamos.

Para entender esto mejor, vamos a ver la historia de Jaime que es una buena ilustración:

Jaime, era un hombre casado que tenía una buena relación con su esposa; y era de apariencia seria y responsable; pero por las noches, frecuentaba bares donde consumía alcohol y conocía mujeres con las cuales cometía adulterio.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Sanidad Interior y Liberación”

Por Guillermo Maldonado

Lee Cuatro Leyes Espirituales 3

1 Comentario

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre