La Doctrina de la Biblia – La Autoridad de las Escrituras 2

 

Continuemos.

Pablo afirma aquí que todos los escritos del Antiguo Testamento son teopneustós, «inspirados por Dios». Puesto que son escritos de los que se dice que son «inspi­rados», esta inspiración se debe entender como una metáfora de pronunciar las palabras de las Escrituras. Este versículo, pues, indica en forma breve lo que es evidente en muchos pasajes del Antiguo Testamento: se consideran los escritos del Antiguo Testamento como palabras de Dios en forma escrita.

Para toda palabra del Antiguo Testamento, Dios es el que la habló (y todavía habla), aunque Dios usó agentes humanos para escribir estas palabras.

Una indicación similar del carácter de todos los escritos del Antiguo Testamen­to como palabras de Dios se halla en 2º Pedro 1:21. Hablando de las profecías de las Escrituras (vs.20), lo que quiere decir por lo menos las Escrituras del Antiguo Tes­tamento a las cuales Pedro anima a sus lectores a prestar atención cuidadosa (vs.19), Pedro dice que ninguna de estas profecías jamás «ha tenido su origen en la vo­luntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo».

No es la intención de Pedro negar completamente la voluntad o personalidad humanas en el hecho de escribir las Escrituras (dice que los hombres «hablaron»), sino más bien decir que la fuente suprema de toda profecía nunca fue decisión del hombre respecto a lo que quería escribir, sino más la acción del Espíri­tu Santo en la vida del profeta, puesta en práctica de maneras no especificadas aquí (o, para el caso, en ninguna parte de la Biblia).

Esto indica una creencia de que to­das las profecías del Antiguo Testamento (y, a la luz de los vs.19-20, esto probablemente incluye todas las Escrituras del Antiguo Testamento) son dichas «por Dios»; es decir, son las palabras de Dios mismo.

Muchos otros pasajes del Nuevo Testamento hablan de manera similar en cuanto a secciones del Antiguo Testamento. En Mateo 1:22 se citan las palabras de Isaías 7:14 como: «lo que el Señor había dicho por medio del profeta».

En Mateo 4:4 Jesús le dice al diablo: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». En el contexto de las repetidas citas de Deuteronomio que Jesús utiliza para responder a toda tentación, las palabras que proceden «de la boca de Dios» son las Escrituras del Antiguo Testamento.

En Mateo 19:5 Jesús cita las palabras del autor de Génesis 2:24, no atribuidas a Dios en el relato de Génesis, como palabras que Dios «dijo».

En Marcos 7:9-13 al mismo pasaje del Antiguo Testamento se le puede llamar intercambiablemente «el mandamiento de Dios», o lo que «Moisés dijo», o «la palabra de Dios».

En He­chos 1:16 se dice que las palabras de los Salmos 69 y 109 son palabras que «por boca de David, había predicho el Espíritu Santo». Así que se dice que las palabras de las Escrituras son palabras del Espíritu Santo.

En Hechos 2:16-17, al citar «lo que anunció el profeta Joel» de Joel 2:28-32, Pedro inserta «dice Dios», atribuyendo de este modo a Dios las palabras escritas por Joel, y afirmando que Dios está diciéndolas al presente.

Se podría citar muchos otros pasajes: Lc.1:70; 24:25; Jn.5:45-47; Hch.3:18, 21; 4:25; 13:47; 28:25; Ro.1:2; 3:2; 9:17; 1º Co.9:8-10; Heb.1:1-2, 6-7, pero el patrón de atribuir a Dios las palabras de las Escrituras del Antiguo Testamento debe ser muy claro. Es más, en varios lugares se dice que todas las palabras de los profetas o las palabras de las Escrituras del Antiguo Testamento son para que las creamos o que proceden de Dios (Lc.24:25, 27, 44; Hch.3:18; 24:14; Ro.15:4).

Pero si Pablo quería decir sólo los escritos del Antiguo Testamento cuando se refirió a «Escrituras» en 2º Timoteo 3:16, ¿cómo se puede aplicar eso a los escritos del Nuevo Testamento por igual?

¿Dice ese pasaje algo en cuanto al carácter de los escritos del Nuevo Testamento?

Para responder esa pregunta debemos darnos cuenta de que la palabra griega grafe («Escrituras») era un término técnico para los escritos del Nuevo Testamento y tenía un significado muy especializado. Aunque se usa 51 veces en el Nuevo Testamento, cada una de esas instancias se refiere a escritos del Antiguo Testamento, no a ninguna otra palabra o escritos fuera del canon de las Escrituras. Por tanto, todo lo que pertenecía a la categoría de «Escrituras» tenía el carácter de ser «inspirado por Dios»; sus palabras eran palabras de Dios mismo.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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