Sexualidad – PROBLEMAS SEXUALES

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¿Por qué hay tantos problemas sexuales?

El origen principal es la ignorancia en materia sexual que afecta a todos los estratos sociales y culturales. Como bien lo sintetiza el sociólogo Julio Mafud: “Hay mucha desinformación: no poca información, sino mucha información deformadora”.

En una encuesta del Hospital Rivadavia pudo demostrarse que el 55% de los médicos obstetras y el 60% de los cirujanos sostenían como verdaderos algunos mitos arraigados a la cultura popular y disociados totalmente de los conocimientos científicos; y a más años de profesión, mayor aceptación de los mitos; los médicos más jóvenes eran los que poseían conocimientos más acertados en comparación con los más veteranos. Si en materia sexual, los que deberían saber tienen baches, ¡cuán­to más los otros!

Desde hace centurias, cada vez que aparece un problema de ajuste sexual, algu­nos lo atribuyen a maldiciones o brujerías, y otros a una acción directa del diablo. Hoy día, este modo de interpretar la realidad puede crear más confusiones que lo que ayuda a su resolución. Necesitamos aprender, no mistificar.

¡QUÉ LLAMADA!

Tarde en la noche recibimos una llamada de larga distancia (más de 1.000 km.). Sandra, nos contó que tenía sueños eróticos desde hacía varios meses. Comenzó con prurito y flujo vaginal. Acudió al ginecólogo y le diagnosticó vulvovaginitis (infección vulvar y vaginal). El médico que la atendió le preguntó si mantenía relaciones sexuales, ella contestó que nunca había mantenido relaciones sexuales. Salió confundida del consultorio, pensando si existía alguna relación entre los sueños eróticos y su enfermedad. Un consejero espiritual le dijo que lo que ella padecía era ‘incubo’ (relaciones sexuales con demonios). Estaba aterrada. Le habían hecho liberación y ella reprendía todos los días al espíritu de ‘incubo’. Al pedirle que leyera el resultado del análisis específico (cultivo de flujo), y preguntarle si había tomado antibióticos, contestó que sí, por una angina bacteriana, la semana antepasada. Esta era la causa de su vaginosis. Y… así terminó el incubo.

¿Cuáles son los beneficios de una vida sexual placentera?

.Mejora nuestras defensas físicas: Está demostrado que encuentros sexua­les placenteros entre los esposos aumentan la resistencia contra las enfer­medades más comunes, y otorgan mayor vigor a todo el cuerpo. Como dice María Ladi Londoño: “la energía involucrada en el placer y armonía sexual nos genera fuerza para mover el mundo”.

.Mejora nuestras defensas psicológicas: Aparece mayor disposición a la risa y al humor. Se toleran los problemas familiares y cotidianos. Se mini­mizan los conflictos.

¿Cuál es el enemigo número uno del sexo en la pareja?

El aburrimiento.

Muchos matrimonios se rigidizan, se cansan porque no incursionan en otras formas de hacer el amor. Otros se centran en el área genital, desconociendo que nuestro cuerpo tiene áreas muy sensibles, denominadas “erógenas”, que hacen do la experiencia sexual un encuentro amplio, en el que se involucra lodo el cuerpo, alma v también el espíritu.

Está totalmente comprobado en la terapia sexológica que cuando en un matrimo­nio con problemas de ajuste sexual se comienzan a expresar el amor de diferentes maneras a como siempre lo hacían (según las preferencias de cada pareja), la respues­ta sexual recobra su fuerza, proporcionando alegría a ambos cónyuges. ¡Debemos apelar al pensamiento creativo!

¡Qué triste es escuchar de mujeres que al llegar a sus hogares (después de éxitos profesionales) sufren una vida íntima pobre, vacía de éxtasis, donde la relación conyugal es más una obligación, que un tiempo de recreación interior y de placer!

Quisiéramos ilustrar la situación de muchos matrimonios, a través del ejemplo de Laura Caldiz en “Viviendo nuestra sexualidad”:

“El Sr. H. llega del trabajo a las 20.30 hs. Su señora pone la mesa a las 21 hs., cenan y miran televisión. A las 22.30 la señora H. acuesta a los chicos, a las 22.45 se encierra en el baño, a las 23 hs. se acuesta, a las 23.10 aparece el Sr. H., a las 23.30 apagan los veladores después de hojear una revista de espectáculos. El Sr. H. toca a la Sra. H. en sus pechos, ella le dice que fue un día agotador. El insiste, ella refunfuña. Hacen el amor silenciosamente. A las 23.45 hs. El Sr. H. apoya la cabeza pesadamen­te en la almohada mientras la Sra. H. regresa del baño en puntillas de pie.”

“Muchos matrimonios de este tipo ven transcurrir su relación siempre igual a lo largo de los años, entre acosos masculinos y evasivas femeninas. En realidad estamos educados para eso, para que los hombres pidamos y las mujeres se nieguen”.

Extracto del libro “Sexo. Lo que siempre quisiste saber”

Por José Luis y Silvia Cinalli

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