La Doctrina de la Trinidad – Dios en Tres Personas: La Trinidad 7

 

Continuemos.

El Nuevo Testamento también afirma que hay sólo un Dios (1 Ti.2:5). Pablo afirma que «no hay más que un solo Dios» (Ro 3:30), y que «no hay más que un solo Dios» (1 Co.8:6).18 Finalmente, Santiago reconoce que incluso los demonios reconocen que hay sólo un Dios, aunque su asentimiento in­telectual al hecho no es suficiente para salvarlos (Stg.2:19). Pero clara­mente Santiago afirma que uno «hace bien» en creer que «Dios es uno».

4. Todas las soluciones simplistas niegan una de estas enseñanzas bíblicas. Ahora tenemos tres declaraciones, todas las cuales se enseñan en la Bi­blia.

1. Dios es tres personas

2. Cada persona es plenamente Dios.

3. Hay sólo un Dios.

En toda la historia de la iglesia ha habido esfuerzos por concebir una solución sencilla a la doctrina de la Trinidad negando una u otra de estas afirmaciones. Si al­guien niega la primera afirmación, nos deja con el hecho de que cada una de las per­sonas que se mencionan en la Biblia (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es Dios, y que hay sólo un Dios. Pero si no tenemos que decir que son tres personas distintas, hay una solución fácil: son simplemente nombres diferentes de una persona que actúa diferente en diferentes ocasiones. A veces esta personas se llama a sí mismo Padre, a veces se llama Hijo, y a veces se llama Espíritu.

No tenemos dificultad en enten­der eso, porque en nuestra propia experiencia la misma persona puede actuar en un momento como abogado (por ejemplo), en otro momento como padre de sus propios hijos, y en otro momento como hijo respecto a sus padres; el mismo indi­viduo es un abogado, padre e hijo. Pero tal solución negaría el hecho de que las tres personas son individuos distintos, que Dios Padre envía a Dios Hijo al mundo, y que el Hijo ora al Padre, y que el Espíritu Santo intercede por nosotros ante el Padre.

Otra solución se hallaría al negar la segunda afirmación, es decir, al negar que alguna de las personas que la Biblia menciona realmente es Dios plenamente. Si simplemente sostenemos que Dios es tres personas, y que hay sólo un Dios, tal vez podríamos vernos tentados a decir que alguna de las «personas» en este un Dios no es plenamente Dios, sino que es una parte subordinada o creada de Dios. Esta solución la tomarían, por ejemplo, los que niegan la plena deidad del Hijo (y del Espíritu Santo). Pero, como vimos arriba, esta solución tendría que negar una categoría entera de la enseñanza bíblica.

Finalmente,una solución surgiría al negar que haya sólo un Dios. Pero esto resultaría en una creencia en tres dioses, algo claramente contrario a la Biblia. Aunque el tercer error no ha sido común, como veremos más abajo, cada uno de los primeros dos errores ha aparecido en un tiempo u otro en la historia de la iglesia y todavía persiste en algunos grupos de hoy.

5. Toda analogía tiene sus limitaciones. Si no podemos adoptar ninguna de estas soluciones sencillas, ¿cómo podríamos unir estas tres verdades de la Biblia y man­tener la doctrina de la Trinidad? A veces algunos han usado varias analogías deriva­das de la naturaleza o de la experiencia humana intentando explicar esta doctrina. Aunque estas analogías son útiles a un nivel elemental de entendimiento, todas re­sultan inadecuadas o equívocas bajo mayor reflexión.

Decir, por ejemplo, que Dios es como un trébol, que tiene tres partes y sin embargo sigue siendo un trébol, falla porque cada hoja es sólo una parte del trébol, y no se puede decir de una hoja que sea todo el trébol. Pero en la Trinidad cada una de las personas no es simple­mente una parte separada de Dios, sino que cada una es plenamente Dios. Es más, la hoja de un trébol es impersonal y no tiene personalidad distinta y compleja de la manera que la tiene cada persona de la Trinidad.

Otros han usado la analogía del árbol con tres partes: raíz, tronco y ramas, y to­das constituyen un solo árbol. Pero surge un problema similar, porque estas son sólo partes de un árbol, y de ninguna de ellas se puede decir que sea todo el árbol. Es más, en esta analogía las partes tienen propiedades diferentes, a diferencia de las personas de la Trinidad, todas las cuales poseen todos los atributos de Dios en igual medida. Y la falta de personalidad en cada parte es igualmente una deficiencia.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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