nuevo-3Maestros de Niños – Serie: Jesús el Incomparable 1

 

MAESTRO: El propósito de esta serie, y de cada uno de los temas, no es escribirte palabra por la palabra lo que tienes que decirles a tus alumnos, sino ofrecerte una estructura que te oriente y te permita enriquecer cada tema todo lo que quieras. Y por enriquecer me refiero a que utilices todos los medios audiovisuales que refuercen la enseñanza que estás transmitiendo. Dale rienda suelta a tu creatividad.

 

Tema 01. EL PODER DE LAS PALABRAS DE JESUS

Pasaje clave: Mateo 8:1-17, 23-34.

1. Objetivos.

         A. Que el niño comprenda el poder de las Palabras de Jesús.

         B. Que el niño comprenda el secreto del poder de Jesús.

         C. Que el niño tome la decisión de hacer lo mismo que Jesús hacía.

 

2. Palabras Poderosas.

Las palabras de Jesús no eran simples palabras. Sus palabras eran tan poderosas que hacían cosas que nadie podía hacer. Yo les voy a contar ahora cinco historias muy cortitas y ustedes me van a decir qué cosas poderosas hicieron las palabras de Jesús:

(Nota: Las historias tienen que ser breves, 2 o 3 minutos cada una, pero muy bien contadas, haciéndoles vivir a los chicos lo que realmente estaba pasando. Usen figuras si son muy pequeños).

A. 8:3. El leproso pide ser sanado. Jesús lo toca y le dice: “Quiero, sé limpio”. Su palabra lo sanó.

B. 8:7-8, 13. El centurión ruega por su siervo enfermo y atormentado: “Solamente di la palabra y mi criado sanará”. Jesús, admirado de su fe, le dice: “Ve, y como creíste, te sea hecho”. Su palabra lo sanó.

C. 8:16. Endemoniados y enfermos. Con la palabra los sanó y los liberó.

D. 8:26. Tempestad y tormenta en el mar. Discípulos aterrados. Jesús, con su palabra, reprendió a los vientos y al mar y estos se calmaron.

E. 8:31-32. Demonios que le ruegan y le piden permiso para salir de los hombres e ir a los cerdos. La palabra de Jesús está cargada de autoridad: “Vayan”. Los demonios sólo pudieron obedecerlo.

 

3. El Secreto del Poder de Jesús.

Jesús hacía dos cosas y esas dos cosas que hacía eran el secreto de su poder y de su autoridad. Si nosotros, desde ahora, empezamos a hacer lo mismo que hacía Jesús, también vamos a tener su mismo poder y autoridad:

A. “Yo hago SIEMPRE lo que le agrada al Padre” (Jn.8:29).

El primer secreto es hacer siempre lo que le agrada a Dios. Si haces cosas malas o hablas cosas feas, además de que te irá mal, nunca podrás tener el poder de Jesús para hacer las cosas que Él hizo. Pero si eres obediente a Dios y te alejas de las cosas malas, Dios te irá dando, poco a poco, de su poder.

¿Qué cosas piensan ustedes que les agradan a Dios? Hagamos una lista entre todos.

 

B. “Y pasó la noche orando a Dios” (Lc.6:12).

El otro secreto de Jesús es que él oraba mucho. Y oraba siempre. Cuando estaba contento oraba, cuando estaba triste oraba. Cuando tenía un problema oraba y cuando no tenía problemas también oraba. Siempre oraba y Dios lo escuchaba y le daba su poder.

(Nota: Pregúntales qué cosas hacen o dicen que no le agrada a Dios. Explícales por qué no le agradan  a Dios y ayúdalos a confesar esas cosas y a pedir perdón. Desafíalos a hacer lo bueno. Pregúntales si oran y ayúdalos a que lo hagan cada día. Esto es lo más importante. Este fue el secreto de Jesús).

(Nota: Construyan entre todos una lista de oración basada en aquellas cosas que los niños tienen que hacer y que le agradan a Dios, tal como lo hacía Jesús. Clase tras clase enriquézcan esta lista).

Por Edgardo Tosoni

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