Guerra Espiritual – Desarrollando la Vida de Oración Personal 6

 

Continuemos.

Si no estuviésemos tan intoxicados con los viajes, los placeres, las vacaciones y las diversiones, ¿no tendríamos más tiempo para emplear en la ora­ción? Si no estuviéramos tan enamorados de los de­portes y los espectáculos, ¿no podríamos pasar más ratos orando? Tenemos más tiempo libre que nunca antes; pero menos tiempo para orar. No sólo estamos defraudando a Dios y al mundo, sino tam­bién a nosotros mismos.

Por nuestra falta de oración estamos frustrando el alto propósito de Dios a través de los siglos; estamos robándole al mundo el mejor plan que Dios tiene para él, y limitando nuestro rango en la eter­nidad: «Y busqué entre ellos hombre y no lo hallé» (Ezequiel 22:30).

 

La Actividad Más Importante.

«Orad sin cesar» (1º Tesalonicenses 5:17). Una paráfrasis sugerida de este versículo es: «Haz de la oración la mayor ocupación de tu vida».

Salvo pocas excepciones, la iglesia no ha tomado nunca en serio la oración a lo largo de los siglos, y pocos de nosotros lo hacemos hoy en día. Muchas veces, la oración ha sido considerada como un decorado de escaparate; cierto tipo de ejercicio ritualista o cos­mético.

La iglesia, en su conjunto, y la mayoría de nosotros individualmente utilizamos la oración como un bálsamo para la conciencia; es decir, que oramos lo suficiente para hacer que ésta no se ex­prese con una voz demasiado fuerte.

Esto es así porque no creemos que la oración pertenece al terreno de la acción. Déjeme recordar­le algunas declaraciones acerca de la oración hechas por grandes líderes cristianos del pasado:

S. D. Gordon ha dicho que «Lo más grande que al­guien pueda hacer por Dios y por el hombre es orar»; y también, que: «Usted puede hacer algo más que orar después de haber orado; pero no hasta que lo haya hecho». Según afirma: «El orar es ases­tar el golpe ganador, servir es recoger los resul­tados».

Y John Wesley declaró que Dios no hace nada si no es mediante la oración.

Todas éstas son declaraciones asombrosas. Hubo una época en mi vida cuando las consideraba mayormente como «plática de buen predicador», es decir, lo que debemos decir, pero no tenía ni idea de las razones teológicas que había detrás de ellas.

 

Una Batalla Espiritual

La razón se expone en Efesios 6 donde Pablo dice: «Porque no tenemos lucha con­tra sangre y carne [ningún enemigo físico], sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes» (vs.12). Esta es una referencia al es­pacio exterior o a la atmósfera que rodea la tierra. Como dice C. S. Lovett: «Los espíritus malos están allí mismo, fuera de nuestra piel».

Estas personalidades malignas, bajo la direc­ción de su señor, el diablo, el dios de este mundo, pululan por la tierra intentando anular el gobierno de Dios y controlar a sus habitantes; incitando constantemente a estos últimos a que se rebelen contra Dios, contra sus propósitos, objetivos y pla­nes.

La guerra que comenzó en el cielo cuando Sa­tanás fue expulsado, lo único que hizo fue cambiar de lugar, y ahora continúa en la tierra. Toda guerra, todos los crímenes, toda la violencia que hay en el mundo es incitada y estimulada por espíritus malos que operan en el reino invisible sobre la naturaleza caída de la humanidad.

 

Desorden en los Acontecimientso Humanos.

Los acontecimientos humanos sólo son un refle­jo, una proyección, de las actividades engendradas y propagadas por los ejércitos satánicos en el reino invisible. Estos malos espíritus, bajo la dirección de su señor o príncipe, el diablo, inundan la tierra, tra­tando de controlar el gobierno de las naciones, como se explica en Daniel 10. Las actividades polí­ticas de las fuerzas ocultas se consideran allí como la obra de verdaderas personalidades históricas: Los príncipes de Persia y Grecia.

El rápido deterioro de la moral en el hogar, en la iglesia organizada visible, en el estado, la nación y el mundo son el resultado de la actividad e influen­cia demoníacas en la filosofía, la educación, las di­versiones, la religión y la política. En Juan 10:10, a Satanás se le llama «el ladrón», que sólo viene con el propósito de robar, matar y destruir. Esta es la razón y la única explicación del conflicto, desorden y caos en el orden social, político y gubernamental.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Destinados a Vencer”

Por Paul E. Billheimer

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2 Comentarios

  1. La oracion es vital para todos los cristianos. Es un estilo de vida. Es un arma de guerra. No debemos descuidarnos en la oracion.

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