Educación Sexual – Educar Sexualmente a Nuestros Hijos 4

 

Continuemos.

7. Puede ser que mi hijo sea medio maricón, tengo miedo como padre, él tiene 6 años tiene conductas poco varoniles.

Si usted es una persona rígida, poco expresiva y autoritaria su hijo le verá con una imagen inalcanzable (y además peligrosa). Si usted cree que ser hombre es ser «rudo o macho» esto traerá a su hijo serios problemas. Acepte a su hijo, ámelo, dígaselo, abrácelo, hágale saber y sentir que es un niño amado y aceptado.

Muchos padres querían un niño del otro sexo, esto trae serios problemas. Amelo como es: este es el hijo que Dios le ha dado para llevarlo a los caminos de Dios y criarlo como personas de bien para el mundo.

 

8. A mi hijo preadolescente lo encontré mirando una revista pornográfica, ¿qué actitud debo tomar?

En primer lugar mantenga la serenidad. Si su hijo ve una revista (es decir que no es algo compulsivo o coleccionista de las mismas) es porque está despertando al deseo sexual. Por otro lado es muy claro que lo que allí aprenda es TODO FALSO. Lo pornográfico no sirve para nada.

Su hijo está buscando respuestas, el tema es que se ha equivocado de lugar. Converse con él, respóndale lo que desea saber, y luego muéstrele que lo pornográfico no es el medio y que la revista no es para la gloria de Dios.

 

9. Yo no he recibido ninguna educación sexual por parte de mis padres, ¿podré yo dársela a mis hijos cuando no la tuve?

El dicho dice que «nadie puede dar lo que no tuvo», pero este dicho es medio verdad. El hecho de que usted no haya sido amado no implica necesariamente que usted no sepa amar. Hemos visto que muchos padres que no recibieron educación sexual por parte de sus progenitores han sabido informarse, sacarse las dudas y dar una excelente educación sexual a sus hijos.

No se sienta menos, usted puede brindarle a sus hijos aun el amor que no recibió de sus mismos padres. Cuando una persona está en Cristo, el mismo Espíritu Santo se encarga de suplir, enseñar y dar a través de nuestras vidas. Solamente hace falta vidas dispuestas.

La educación sexual, como hemos dicho no es solamente palabras y datos, sino también, caricias, abrazos, miradas, tiempo compartidos.

Déjenme decirles algo muy importante: todos los padres, nos guste o no, damos educación sexual a nuestros hijos.

 

10. ¿Podría, Pastor explicarnos esto un poco más?

Por supuesto. Todos los padres del mundo transmitimos desde que nacen nuestros hijos actitudes, gestos, tanto en forma verbal como no verbal sobre lo que pensamos y sentimos sobre el sexo. Aún los silencios son una forma de expresar cosas. Cuando nuestros hijos nos hacen preguntas y callamos les estamos diciendo que lo que preguntaron es algo malo, o es algo de lo cual no se debe hablar.

 

11. ¿Por qué los niños hacen preguntas sobre sexo o tienen juego sexual?

Porque son seres humanos, porque básicamente en la sexualidad del niño se impone un elemento primordial que se llama curiosidad. El niño más que deseo tiene ganas de saber, de aprender, sus juegos tienen que ver mucho con la imitación o la investigación.

 

12. Si a usted le pidiésemos que nos defina el elemento más importante para que nuestro hijo sea feliz en el nivel sexual y, porque no, como individuo, ¿qué nos diría?

Una sola palabra: SEAN. La felicidad de nuestros hijos no depende de cuanta Biblia sabemos o de cuántas veces les repetimos los textos sino de que SOMOS y no de que DECIMOS. Busquen el fruto del Espíritu Santo en sus vidas y todo saldrá muy bien, sus hijos verán en ustedes nada más y nada menos que a nuestro Señor.

 

13. ¿Me podría entonces decir algunas pautas generales de una buena educación sexual?

Claro. Debe ser espontánea en lo verbal, y en lo no verbal demostrada con abrazos, caricias y besos.

A su vez debe ser gradual y sistemática contestando todo lo que pregunta siempre con la verdad y no mucho más de lo que pregunta.

Recordemos que las vivencias sexuales pueden traumatizar la vida o pueden liberarnos de culpas, de temores y vivir la plenitud en Cristo que él desea para cada uno de sus hijos.

Recuerde que lo que enseña es importante pero mucho más es cómo le transmites eso. La semillita o el ejemplo de los animales está bien, pero debemos marcar las diferencias: que los arbolitos no sienten con las emociones propias de los humanos.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Educación Sexual Para la Familia”

Por Bernardo Stamateas

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