La Doctrina de La Biblia – El Cánon de las Escrituras 2

 

Continuemos.

Más tarde otros en Israel, por lo general los que ejercían el oficio de profeta, es­cribieron palabras adicionales de Dios:

“A continuación, Samuel le explicó al pueblo las leyes del reino y las escribió en un li­bro que depositó ante el Señor” (1º S.10:25).

“Todos los hechos del rey David, desde el primero hasta el último,… están escritos en las crónicas del vidente Samuel, del profeta Natán y del vidente Gad” (1º Cr.29:29-30).

“Los demás acontecimientos del reinado de Josafat, desde el primero hasta el último, están escritos en las crónicas de Jehú hijo de Janani, que forman parte del libro de los reyes de Israel” (2º Cr.20:34; 1º R.16:7 en donde a Jehú, hijo de Hanani, se le llama profeta).

“Los demás acontecimientos del reinado de Uzias, desde el primero hasta el último, los escribió el profeta Isaías hijo de Amoz” (2º Cr.26:22).

“Los demás acontecimientos del reinado de Ezequías, incluyendo sus hazañas, están escritos en la visión del profeta Isaías hijo de Amoz y en el libro de los reyes de Judá e Israel” (2º Cr.32:32).

«Así dice el Señor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que te he dicho” (Jer.30:3).

El contenido del canon del Antiguo Testamento continuó creciendo hasta el tiempo del fin del proceso de escribir. Si fechamos a Hageo en 520 A.C, Zacarías en el 520-518 A.C. (tal vez con más material añadido después de 480 A.C), y Malaquías alrededor de 435 a.C. tenemos una idea de las fechas aproximadas de los últimos profetas del Antiguo Testamento. Aproximadamente coinciden con este período los últimos libros de la histona del Antiguo Testamento: Esdras, Nehemías y Ester.

Esdras fue a Jerusalén el 458 a.C. y Nehemías estuvo en Jerusalén de 445-423 A.C. Ester fue escrito en algún momento después de la muerte de Jerjes | (= Asueto) en 465 A.C. y es probable una fecha durante el reinado de Artajerjes 1464-423 A.C.). Así que aproximadamente después de 435 a.C. no hubo más adiciones al canon del Antiguo Testamento.

La historia posterior del pueblo judío se anotó en otros escri­tos, tales como los libros de Macabeos, pero se pensó que esos escritos no amerita­ban que se les incluyera con las colecciones de las palabras de Dios de años anteriores.

Cuando pasamos a la literatura judía fuera del Antiguo Testamento, vemos que la creencia de que las palabras debidamente autoritativas de Dios habían cesa­do queda atestiguada claramente en varios diferentes trozos de literatura judía extra bíblica. En 1º Macabeos (alrededor de 100 a.C.) el autor escribe del altar profanado: «Así pues, demolieron el altar y colocaron las piedras en la colina del templo, en lugar apropiado, hasta que viniera un profeta que les indicara lo que de­bían hacer con ellas» (1º Mac.4:45-46. VP).

Al parecer sabían que nadie podía hablar con la autoridad de Dios como lo habían hecho los profetas del Antiguo Testamen­to. El recuerdo de un profeta autoritativo entre el pueblo era algo que pertenecía al pasado distante, porque el autor podía hablar de una gran aflicción «como no se había visto desde que desaparecieron los profetas» (1º Mac.9:27; 14:41).

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática”

Por Wayne Grudem

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