La Doctrina de los Ángeles – Introducción a la Angelología 8

 

Continuemos.

Eliseo vio a un destacamento de estos seres celestiales enviados para guardarle y la Escritura dice que ‘el monte estaba lleno de gente de a caballo y carros de fuego alrededor de él’ (2 R.6:17).

Veamos lo que dice Daniel, ‘millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él’ (Dn.6:10). He aquí lo que los pastores de Belén vieron y oyeron la noche del nacimiento del Divino Redentor: ‘Una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria a Dios en las alturas’ (Lv. 2:13).

Fíjense en lo que Jesús mismo dice en Mateo 26:53, ‘¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de Ángeles?’

Échese una mirada al magnífico espectáculo que Juan el apóstol vio cuando contemplaba aquel mundo celestial y dijo: ‘Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones’ (Ap.5:11).

Si tomamos esta cifra literalmente alcanza a un billón, pero representa sólo una parte de las huestes celestiales. Es probable, sin embargo, que este número no debe tomarse en su significado preciso, sino que nos es dado para indicar que hay una multitud inmensa superior a lo que generalmente los seres humanos calculan. Por lo tanto leemos en Hb.12:22 no de un cierto número limitado de ángeles, sino nos habla de ‘la compañía de muchos millares de ángeles».

 

8. El Poder de los Ángeles.

Lo que es verdad tocante a todas las criaturas de Dios en cuanto al poder que ejercen es igualmente cierto con relación a los ángeles; es decir, que su poder es derivado de Dios. Su poder es restringido aunque muy grande. No son capaces de hacer lo que sólo a la Deidad corresponde, actos tales como crear, actuar sin medios o escudriñar al corazón humano.

Ellos pueden influenciar la mente humana como una criatura puede influenciar a otra. El conocimiento de esta verdad será de grande importancia más luego cuando nos toque considerar la ascendencia que los espíritus malos pueden tener sobre los seres humanos. Se hallará que los seres humanos pueden impedir la influencia de los malos espíritus sólo por el poder de Dios (Ef.6:10-12; 1 Jn.4:4). Aun en el caso de un ángel, él puede pedir la ayuda divina al estar en conflicto con un ángel malo (Jud.1:9).

El Dr. Cookp continúa en el párrafo siguiente en su misma manera comprehensiva tocante al poder angélico: «Fuerte ángel y ángel poderoso son términos que se leen en el Apocalipsis. El nombre Gabriel quiere decir el fuerte de Dios; y entre otras designaciones de las órdenes angélicas hallamos la de potestades. El atributo de poder extraordinario pertenece a las naturalezas angélicas en general, y eso aprendemos de la boca de David quien exclama: ‘Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza’.

Nos es imposible hacer una comparación entre el poder de un ser espiritual y el poder físico del hombre por las limitaciones sobre éste último, simplemente por su estructura física. Sin embargo, si se estima el poder de un hombre por los efectos maravillosos que él puede producir a causa de su inteligencia superior y los instrumentos que utiliza, entonces tenemos la demostración que nos dará una pálida idea de los recursos del poder de los ángeles, porque su conocimiento superior de la naturaleza los capacita para emplear en un más alto grado que nosotros los recursos del universo para llevar a cabo cualquier comisión encomendada por Dios.

Sea lo que fuere el modo o la medida en que ellos ejerzan sus poderes, los efectos son maravillosos. Milton los describe como capaces de sacar los montes de sus fundamentos para arrojarlos sobre sus antagonistas. Eso, ciertamente, es poesía, pero en los documentos verídicos de las Sagradas Escrituras tenemos la verdad sin ser apocada por la ficción.

En la Biblia hallamos a un sólo ángel como ministro de venganza, que destruye a 70 mil personas del reino de David en solamente tres días; otro destruye en una sola noche a 85 mil soldados, armados correspondientemente del orgulloso monarca asirio; y también leemos en otra porción bíblica de un ángel que destruyó a todos los primogénitos de Egipto en una sola noche.

En el Apocalipsis vemos a los ángeles deteniendo a los cuatro vientos del cielo, derramando las copas de la ira divina y enviando los fuertes truenos de la ira de Dios sobre las naciones culpables; la vieja tierra tiembla al ver la demostración del poder angélico como ministros del Dios que toma venganza sobre los pecadores. Pero los ángeles son igualmente administradores del poder para bien; y mientras su naturaleza santa les hacen los fieles ejecutores de la justicia, su benevolencia y santidad les asegura deleite en emplear sus energías en el servicio de la misericordia”.

Extracto del libro “Teología Sistemática. Volumen 2”

Por Lewis S. Chafer

(Fundador y 1º Presidente del Seminario Teológico en Dallas, Texas. USA)

4 Comentarios

  1. Muchas gracias por compartir sus conocimientos con nosotros, las personas que amamos a Dios y queremos conocer mas profundamente su palabra. Dios los siga bendiciendo, y permita que sigan escribiendo más artículos y libros que puedan ayudarnos en esta labor. El Señor les retribuirá con toda seguridad por el interés de compartir su palabra. De nuevo los bendigo y que la gracia y la revelación los cubra por siempre.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingresa para comentar!
Por favor ingresa tu nombre