La Doctrina de los Ángeles – Introducción a la Angelología 7

 

Continuemos.

El arte de la edad medieval ha basado su representación de todos los seres angélicos con alas sobre una descripción bíblica en Dn.9:21 en que nos habla de un ángel «volando con presteza». De cualquier modo, es verdad que la Biblia dice que los querubines, y los serafines o seres vivientes sí tienen alas. Y los querubines así aparecen en las imágenes de oro en el arca sobre el propiciatorio. Los ángeles, como se nota en Dn.9:21, pasan de un lugar al otro con una velo­cidad increíble.

 

6. La Morada de los Ángeles.

El lugar de residencia de los ángeles es igualmente un asunto definitivo de la revelación divina. Se nos insinúa eso en la verdad antes anotada que todo el universo está habitado por huestes sin número de los seres espirituales. Este vasto orden de seres con todas sus categorías tiene habitaciones fijas y centros para sus actividades.

Mediante el uso de la frase «los ángeles que están en el cielo» (Mr.13:32) Cristo afirma definitivamente que los ángeles habitan las esferas celestiales. El apóstol Pablo escribe, «un ángel del cielo» (Gál.1:8) y, «Toda la familia en los cielos y en la tierra» (Ef.3:15). También, en la oración que Jesucristo enseñó a sus discípulos, los instruyó a decir: «Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mt. 6:10).

El Dr. A. C. Gabelein ha escrito lo siguiente acerca de la morada de los ángeles, diciendo: «En el hebreo, el vocablo el cielo está en el plural o sea los cielos. La Biblia habla de tres cielos, siendo tercero el cielo de los cielos, la misma morada de Dios y donde ha estado eternamente su trono. El tabernáculo que los Israelitas poseyeron fue una muestra de los cielos. Cuando Moisés estuvo en el monte de Dios, miró al inmenso cielo y vio los tres cielos. No tenía telescopio, pero el mismo Dios le mostró los misterios de los cielos. Entonces Dios le advirtió a Su siervo cuando iba a comenzar la construcción del tabernáculo, diciéndole, ‘Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte’ (He 8:5).

El tabernáculo tuvo tres compartimientos, el atrio exterior, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Una vez al año el sumo sacerdote entró en este lugar terrenal de adoración, pasando por el atrio, por el Lugar Santo y finalmente entró en el Lugar Santísimo llevando consigo la sangre del sacrificio para esparcirla en la presencia de Jehová. Pero, Aarón fue solamente un tipo de El que es más grande que Aarón, o sea el verdadero sumo Sacerdote. La Escritura dice que El traspasó los cielos (He.4:14). ‘Por qué no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios’ (He.9:24). El pasó por los cielos, el atrio, el cielo que envuelve a la tierra; el Lugar Santo, que son los inmensos universos con sus inmensurables distancias, y finalmente entró en el tercer cielo, aquél que los astrónomos saben que existe pero que ningún telescopio puede alcanzar.

En los lugares celestiales, según la Epístola a los Efesios, están los principados y potestades, una compañía de innumerables ángeles. Sus moradas están en esos lugares celestiales. El Dios que los creó, que los hizo espíritus apropiándoles cuerpos conforme a sus naturalezas espirituales, tiene que haberles dado también sus habitaciones. También es significativo, y no sin razón, que la frase ‘los ejércitos del cielo’ quiere decir tanto las estrellas y los ejércitos angélicos. ‘Jehová de los ejércitos’ también tiene ese significado doble, porque Él es Señor de las estrellas y Señor de los ángeles».

 

7. El Número de los Ángeles.

Su alusión al número de los ángeles es una de las superlativas de la Biblia. Nos dice que son una multitud «que nadie la puede contar». Es razonable concluir que hay tantos seres espirituales en existencia que como los que ha habido de seres humanos en toda la historia de la tierra. Es significativo que como la frase «el ejército del cielo» describe tanto a las estrellas de la creación física como a los ángeles, éstos pueden considerarse tan numerosos como aquellas (Gn.15:5).

Citando otra vez al Dr. Cooke él agrupa todo el testimonio bíblico tocante al número de ángeles, dice: «Óigase lo que dice Micaías: ‘yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda’ (1 R.22:19). Óigase a David en Salmo 68:17, ‘Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares’.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática. Volumen 2”

Por Lewis S. Chafer

(Fundador y 1º Presidente del Seminario Teológico en Dallas, Texas. USA)

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