La Doctrina de los Ángeles – El Ministerio de los Ángeles 2

 

Continuemos.

No hay cómo explicar el fiel servicio de los ángeles hacia los seres humanos sobre la base de su propio amor para con la humanidad. Les interesa lo que tiene que ver con su Dios. Si El habría de entregar a Su propio Hijo para morir por la raza perdida de los hombres, ellos le seguirían tanto como fuese posible, y por lo menos ofrecerían un servicio instantáneo, por amor a Él, siempre que se les pidiese.

No es de la imaginación, sino la realidad de que los ángeles sirven a los hombres en mil distintas maneras. No hay verdad mejor establecida en las Escrituras que la de Hebreos 1:14, “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.

Con respecto a los ministerios específicos de los ángeles en la tierra a favor de la humanidad -especialmente para los santos— se puede decir que los detalles forman un campo de investigación muy extenso en el cual no hay tiempo para entrar por ahora. Aunque los ángeles estuvieron presentes en la creación, no hay ninguna referencia a su ministerio en la tierra sino hasta en los días de Abraham. En compañía de Jehová ellos visitaron al patriarca en Mamre (Gn.18:1-2) y de allí siguieron adelante para librar a Lot de Sodoma. Los ángeles se aparecieron a Jacob y fueron reconocidos por Moisés.

Está escrito que la ley “fue ordenada por medio de ángeles” (Gál.3:19), y que fue administrada “por disposición de ángeles” (Hch.7:53). Su cuidado por el pueblo elegido de Dios se hace notorio en ambos Testamentos. En el Salmo 91:11-12 está escrito: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra”; y en Hb.1:14: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

También debemos notar que fue un ángel que acompañó a los tres hebreos en el horno de fuego (Dn.3:25), y estuvo con Daniel en el foso de los leones (Dn.6:22).

En la fraseología del Antiguo Testamento a veces se les denomina a los ángeles hijos de Dios, mientras los hombres son llamados siervos de Dios. En el Nuevo Testamento esto se ve al revés. Los ángeles son los siervos y los cristianos son los hijos de Dios. Este orden tan peculiar pudiera deberse al hecho de que en el Antiguo Testamento se ve a los hombres relacionados a esta esfera en la cual los ángeles son superiores; mientras que en el Nuevo Testamento se ve a los santos en relación a su estado final de exaltación a la semejanza de Cristo, un estado superior al de los ángeles.

Volviendo al Nuevo Testamento nos damos cuenta de que hay muchas referencias a los ángeles en los Evangelios y los Hechos. En vista de la verdad de que era el Creador de ellos, el Señor de la gloria a quien ellos sirven y adoran, que dejó Su gloria y descendió a una esfera más baja que la de los ángeles, no es extraño que uno de las huestes celestiales anunciara el nacimiento del precursor a su padre; también el nacimiento del Salvador a María; y que ángeles anunciaran Su nacimiento al mundo y que ellos mismos dirigieran la fuga a Egipto; que ellos Le ministraran en el desierto; que le socorrieran en el huerto; que estuviesen preparados en legiones para defenderle en caso los llamase; que le vieran morir y colocar Su cuerpo en la tumba; que estuviesen también presentes para anunciar Su resurrección; que ellos dieran consejo a los discípulos en la hora de Su ascensión otra vez al cielo.

Así se nota que la relación de los ángeles al encarnado Hijo de Dios es uno de los aspectos principales de la revelación bíblica sobre los cuales la mente consagrada pudiera meditar con gran provecho. En el plan de Dios ésta presente edad o dispensación evidentemente carece de las manifestaciones angélicas. Esto pudiera ser porque en los santos de esta dispensación, como en ninguna otra, habita el Espíritu Santo y así sujetos a la dirección divina, la que es más constante, vital y elevadora de lo que pudieran ser las visitaciones angélicas. Sin embargo, los ángeles serán prominentes de nuevo hacia el fin de esta edad. Es entonces cuando el Señor volverá con la voz de arcángel.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Teología Sistemática. Volumen 2”

Por Lewis S. Chafer

(Fundador y 1º Presidente del Seminario Teológico en Dallas, Texas. USA)

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