La comunión exige comunicación; cuando esta falta, se originan situaciones deplorables en más del 50% de las parejas.

Todas las parejas experimentan conflictos y desacuerdos en su relación. Los problemas son parte de la vida. El ideal en la relación matrimonial no es vivir sin conflictos, sino saber cómo enfrentarlos e, incluso, utilizarlos convenientemente para el crecimiento de ambos. Para lograrlo se requiere una correcta comunicación, y la comunicación sin reservas debe practicarse con perseverancia. Para lograr esto, recomendamos:

  • No rehúses abordar los temas de fricción o controversia; pero para ello controla los sentimientos de modo positivo.
  • Encuentra el momento oportuno para conversar. Recuerda que los dos deben lograr el acuerdo.
  • Ataca el problema, no a la persona.
  • Intenta siempre mejorar tu propia actitud, pero no intentes cambiar la de la otra persona.
  • Evita el uso de palabras cargadas de emociones como: «en realidad no me amas», «siempre haces tal o cual cosa», «nada haces bien», «qué me importa», «nunca dices algo con sentido». Y cuídate mucho de herir con frases como: «eres una estúpida», «eres un tonto», «¿estás sordo?».
  • Responsabilízate de tus propias opiniones, palabras, acciones y reacciones. No eches la culpa a tu pareja de lo que haces o dices.
  • Evita retomar temas de discusiones pasadas.
  • Enfrenta un problema a la vez y, luego, encara el siguiente.
  • Ocúpate del presente y no del pasado, a no ser que te ayude a resolver el problema actual; de otro modo, lo único que lograrás será reflotar puntos de desacuerdos.
  • Expresa tus pensamientos y preocupaciones. Escucha, comprende y responde con amabilidad.
  • Suaviza el comienzo de una discusión. Separa un tiempo especial del día o de la noche, cuando todos se han ido a dormir. Nunca lo trates por teléfono o mail.
  • Esfuérzate en comprender con el mismo ahínco con el que solicitas ser comprendido.
  • Nunca resuelvas conflictos en público ni reveles cosas privadas a cualquiera.
  • No mezcles a terceras personas. Una discusión entre dos, exclusivamente, es más fácil de terminar que si toma parte en ella todo el pueblo o toda la familia.
  • No mezcles temas. Algunas personas aprovechan un momento de tensión para descargar rencores secretos.
  • Perdona y olvida el pasado, no trates de resucitar muertos.
  • Acepta la posibilidad de que estés equivocado. Muestra disposición a reconocer tus propios errores.
  • Comienza y termina el tema de discusión con una oración. Dios siempre está presente. Compórtate de una manera que lo honre.

DESAFÍO PARA EL MES.

Reflexiona junto a tu cónyuge en la siguiente cita:

La comunicación es más que el deseo de hablar y escuchar; debe incluir la disposición de lograr objetivos y metas comunes. En el matrimonio debemos buscar palabras positivas, abundantes, personales y amorosas. Positivas, porque siempre voy a hablar bien de la persona que amo, en su presencia o ausencia. Abundantes, porque voy a esforzarme en reconocerla con palabras, con miradas y con gestos. Personales, porque existe un código de comunicación en cada pareja que debe pertenecer solo a ellos. Un cruce de miradas, un gesto con una mano, un movimiento de pie. Amorosas, porque estas palabras deben partir de un corazón respetuoso, honesto, fiel y perdonador, pues la ira, el enfado, el enojo y el dolor, deben dar paso a la reconciliación y al perdón (Sixto Porras).

Nuestro anhelo es que pueda vivir estos consejos en esta semana y que su familia sea mucho más feliz por ello.

Por José Luis y Silvia Cinalli

Tomado de placeresperfectos.com.ar

 

 

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