Matrimonios Cristianos – Escuchar y Comunicarse en Amor 3

 

Continuemos.

 

Use y lea el lenguaje corporal. Mire a su cónyuge frente a frente mientras le hable. Si usted está sentado, voltee su silla hacia él o ella y relájese. Descruce los bazos y las piernas, pues las extremidades cruzadas envían un mensaje subliminal de estar de guardia o ser de mente cerrada. Tener las extremidades descruzadas da la señal de que se baja la guardia y le permite a la otra persona entrar en su espacio.

Mientras hable, préstele atención al cuerpo y el rostro de su cónyuge. Esté pendiente de los gestos. ¿Tiene los labios abiertos? Eso indica receptividad a lo que usted dice. ¿Están herméticamente cerrados? De ser así, está afrontando resistencia. Observe las manos y los brazos. Si las manos están apretadas o los brazos cruzados, puede que su pareja no esté dispuesto a ser abierta con usted. Si está relajada, tal vez usted sea escuchado.

A veces, esas señales del cuerpo le dan mensajes que las palabras no pueden. Conforme observe el lenguaje corporal, pregúntese: ¿Qué verdaderamente me está diciendo? ¿Estará de acuerdo con lo que le pido?. Quizás usted diga: «Noté que miraste para otro lado cuando mencioné que debemos revisar el presupuesto. ¿Qué estabas pensando?». El apren­der a usar y leer las expresiones faciales y el lenguaje corporal, puede hacer maravillas para el proceso.

 

Use señales alentadoras. Asentir con la cabeza y usar palabras que recono­cen lo que dice, le dejan saber a la pareja que lo está escuchando atentamente. Eso muestra que su enfoque está en lo que el otro dice. No requiere mucho; un simple «Sí”, «Ajá” o «Veo», es usualmente adecuado. Los expertos en asuntos maritales han encontrado que el sólo emitir un sonido que demuestra que se está prestando atención cuando el otro está hablando, puede aumentar la satisfacción matrimonial.

 

Repita el argumento que presenta su cónyuge. No presuma que siempre entiende los puntos que su pareja le presenta. Es importante que escuche lo que su pareja le dice. Pida una pausa en la conver­sación y verifique que está entendiendo. Así, evitan malentendidos y se aseguran que se están prestando atención. «Si entiendo bien, lo que necesitas es un poco de tiempo sólo en la noche después del trabajo. No es que no quieras pasar tiempo conmigo, es que necesitas una media hora para relajarte, ¿no?» ¿No estás buscando una solución, lo que necesita es que entienda tu corazón?»

Lo que se busca en toda comunicación es obtener un entendimiento más íntimo. Este paso le asegura que entiende lo que su cónyuge le dice.

 

Haga contacto visual. Esto suele ser difícil para los hombres durante los campeonatos de su deporte favorito. Pero, caballeros, tienen que hacerlo. El contacto visual durante una conversación es tan importante como las palabras que se dicen. Si usted «escucha» los ojos de su pareja, entenderá mucho mejor.

¿Sus ojos la están mirando fijamente? Entonces, significa que escucha.

¿Los ojos de ella están mirando a otro lado? Entonces, no participa de la charla.

¿Ella tiene los ojos bien abier­tos? Está pendiente de cada palabra.

Si aprende a leer los ojos, entenderá mejor lo que su cónyuge le comunica.

Una tarde, me encontraba leyendo en la sala, cuando mi esposa entró y me dijo: «Ha surgido algo muy importante que tenemos que discutir. Tuve una reunión con Terry esta mañana y…».

«Oh, me acabo de dar cuenta que son las cinco en punto y es hora de tomarme la medicina», la interrumpí mientras me levanté del sofá y comencé a caminar hacia la cocina. «Ven y explícame mientras mezclo mi medicina.»

«No. Quiero que me mires concentrado al responder, no distraído», contestó ella. «No voy a decir una palabra hasta que no vengas aquí y te sientes.» Finalmente, me tomé la medicina, regresé a la sala, me senté, miré a Norma, y entonces ella comenzó a hablar. Ella entendía que la comunicación eficaz significa contacto visual y plena concentración de ambas partes.

 

Prepare la escena. Eliminar las distracciones es primordial para escuchar eficaz­mente. Apague el televisor, desconecte el teléfono, y haga los arreglos para que los niños no estén presentes. Permita que su cónyuge sepa que hablarse, escucharse y entenderse el uno al otro es más importante que cualquier otra cosa.

Le animo a que le prometa a cónyuge que siempre va a escuchar sus necesidades, sentimientos y creencias más profundas, y que usted se comunicará de la misma manera. Prometa que va a honrar las opinio­nes y las creencias de cada uno. Debe prometer que va a escuchar sin juzgar ni condenar, sino que lo hará con la intención de honrar cada pensamiento que le exprese su pareja.

Esta promesa creará y mantendrá una atmósfera de seguridad en su matrimonio, donde ninguno temerá hablar abiertamente el uno con el otro.

Extracto del libro “Lo Prometo”

Por Gary Smalley

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