Matrimonios Cristianos – Diferencias Sexuales Entre Hombres y Mujeres 2

 

Continuemos.

Las mujeres son mucho más selectivas en cuanto a sus intereses sexuales. No se excitan, en la misma medida que los hombres, ante la vista de un caballero atractivo o al contem­plar en fotografías o anuncios, el cuerpo desnudo o casi desnudo de un hombre.

Más bien su apetito sexual se dirige, por lo general, a un hombre en particular a quien ella admira y respeta. Una mujer se siente excitada por el carácter y personalidad de su hombre y por el ambiente romántico que lo rodea. Se rinde totalmente al hombre que apela a ella tanto en el plano emocional como en el físico. Por supuesto, es innegable que hay excepciones a estas características básicas de ambos sexos, pero generalmen­te se mantienen en la mayoría de los casos. El sexo para el hombre es más bien una actividad física, en tanto que para la mujer significa una profunda experiencia emocional.

¿Qué ocurre entonces en el matrimonio? ¿Cómo pueden estas diferencias sexuales tan marcadas integrarse en un amor legítimo y real dentro del matrimonio? Podemos asegurar que a menos que una mujer experimente el deseo de acercarse a su marido en un momento determinado, será incapaz de disfrutar una relación plena y satisfactoria con él, y su vida sexual estará llena de frustraciones. Al regresar a su hogar, después de un día agotador de trabajo, un esposo puede llegar de malhumor y sin deseos de conversar con su esposa. Él espera que llegue el momento de irse toda la familia a la cama. Y, por último, cuando esto ocurre, intenta retozar un rato con su mujer. El hecho de que no se hayan visto durante todo el día y que sólo hayan hablado unas pocas palabras a su regreso, no le inhibe en lo absoluto para sentir deseos sexuales. La ve en bata de dormir y la siente cerca de él en la cama y ya eso solo basta para excitarlo sexualmente. Pero a ella no le ocurre lo mismo. Lo estuvo esperando todo el día para comentar con él todo lo ocurrido entre los niños y sus conocidos, pero su desinterés por la conversación y el poco caso que le hizo a su regreso, la han desanimado por completo.

La actitud mostra­da por él desde que regresó del trabajado han enfriado los deseos sexuales de ella. De manera que ahora no puede responderle sexualmente como él espera. Déjenme avanzar un poco más. Cuando la mujer realiza el acto sexual sin sentir ternura ni romanticismo se siente como si fuera una prostitu­ta. De alguna manera experimenta que su esposo está disfru­tando su cuerpo para complacerse a sí mismo. De modo que ella, o se niega a sus reclamos, o se somete a ellos llena de resentimiento y rechazo hacia él. La incapacidad de satisfa­cerse con esta situación la llena de frustración y crea una constante fuente de preocupación a la mujer.

Si pudiera darles un consejo a todas las familias les diría que lo fundamental en el matrimonio es mantener el amor romántico en todas las circunstancias de sus vidas. En esto radica el fundamento de la estimación a sí misma de la esposa, al igual que la base de su gozo y de su capacidad para disfrutar las relaciones sexuales plenamente. La gran cantidad de hombres que se sienten rechazados dentro del matrimonio, y que se sienten aburridos y cansados de sus esposas deben pensar en esto seriamente, como la causa de sus problemas. El verdadero amor derrite hasta un témpano de hielo.

 

2. La Variabilidad del Deseo Sexual.

Los hombres y las mujeres también se diferencian sustancialmente en la manera en que manifiestan sus deseos sexuales. Los estudios que se han realizado últimamente demuestran que la intensidad del placer y la excitación en el momento del orgasmo en la mujer y la eyaculación en el hombre es idéntico en ambos sexos, a pesar de que los pasos para alcanzar ese clímax hayan seguido caminos diferentes por parte de los cónyuges.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “Lo que las Esposas Desean que los Maridos Sepan Sobre las Mujeres”

Por James Dobson

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