Sectas – La Gran Babilonia y el Plan Secreto de la Masonería 1

 

La Biblia menciona el término “La Gran Babilonia” que muchos teólogos han interpretado como el conjunto de religiones paganas o la mezcla de los diferentes conceptos religiosos. Este nombre proviene de Babel, que significa confusión, y tuvo su origen con la famosa Torre de Babel por medio de la cual los hombres pretendieron, inútilmente, llegar al cielo. Este, además de ser un hecho histórico registrado en el libro de Génesis representa, simbólicamente hablando, el esfuerzo de los hombres por alcanzar a Dios por sus propias fuerzas, por sus propias obras y por sus propios medios. Las Escrituras nos narran este evento en Génesis 11:4.

La torre fue construida por un tirano llamado Nimrod que gobernaba el mundo en aquella época. Era un hombre de gran poderío y de gran influencia entre sus seguidores. Fue el precursor de la Religión Babilónica de la que él mismo era sacerdote. Babilonia ha sido conocida como la cuna o la madre de todas las religiones paganas. Era famosa por sus misterios y sus ritos llenos de simbología. Además es considerada como el nido de donde surge toda idolatría. La historia bíblica narra que Dios se airó de tal manera por la rebeldía y las abominaciones que se estaban cometiendo que confundió las lenguas y dispersó a todos los habitantes de Babel. De este éxodo se formaron las antiguas civilizaciones que llevaban como sello la semilla filosofal del aquel reino caído. Como confirmación de esta teoría, algunos historiadores afirman que el sistema religioso de Egipto tuvo su origen en Asia y en particular en el imperio primitivo de Babel.

En su conocido trabajo “Nínive y sus Ruinas”, Layard declara que tenemos el testimonio unido de historia profana y sagrada y que es Babilonia de donde surge todo el sistema idolátrico y ocultista más antiguo. De hecho, si se comparan todas estas religiones politeístas, sus dioses y sus ceremonias con la matriz ideológica que las dio a luz, vamos a encontrar grandes similitudes.

Al morir Nimrod, su fallecimiento fue muy lamentado por todo el pueblo y todo hacía suponer que aquel Emperador se llevaría todas sus filosofías a la tumba. Sin embargo, el auge de la religión se expandió aún más por su viuda, la reina Semíramis. Después de la muerte del monarca, su mujer lo proclamó dios solar, quien había partido en su eterno ciclo, pero regresaría de nuevo con más fuerza. Pocos meses después, la reina adúltera dio a luz un hijo ilegítimo al que llamó Tamuz y lo presentó al pueblo asegurando que este fruto de su vientre era el mismo Nimrod reencarnado que provenía de una concepción inmaculada. Semíramis promovió también la adoración al sol y a la luna. De estas antiquísimas teologías paganas es de donde se desprende el pensamiento iniciático y masónico, así como muchos de los símbolos que se manejan en la actualidad.

De ahí viene también la teoría de la reencarnación y la astrología, la magia contenida en las fechas de los solsticios que llegó hasta las culturas precolombinas de América, y que es clave en los grandes acontecimientos de la Masonería.

De ahí proviene la hipótesis de los viajes de los difuntos a través de los diferentes planos astrales del más allá, que vemos tanto en la mitología egipcia como en la maya. Todo este conjunto de filosofías religiosas, que un día salieron de Babel, se están volviendo a unir en la actualidad para invadir al mundo. Este “renacimiento” del pensamiento babilónico, en su aspecto religioso esotérico, lleva el nombre de “La Nueva Era”. En su forma exotérica o popular es conocida como “El Ecumenismo”.

Los dos movimientos caminan en forma paralela con una misma meta: Un sistema religioso mundial. La Nueva Era lleva a cabo su plan influenciando al mundo con los señuelos de la Metafísica, la Cibernética, la Dianética, el Control Mental, el Yoga y la Meditación Trascendental, el Espiritualismo, la Magia y todas las demás ciencias paranormales. El Ecumenismo intenta hermanar al mundo bajo un mismo Dios, que supuestamente se ha manifestado de diferentes formas en diversas culturas.

Esta cadena que pretende atar al mundo con estas dos corrientes, es apenas una mínima parte de un plan fraguado desde hace muchas generaciones. Un plan destinado a la formación de un nuevo orden mundial que un día, quizá, veremos salir a la luz. Todo está perfectamente organizado y estructurado. Lo que se percibe, y sólo entre los que saben, es únicamente la punta del “iceberg”. Debajo están los planos; los organigramas secretos del “Gran Arquitecto del Universo”; las potencias que se preparan para lo que ellos llaman “El gran golpe”.

(CONTINÚA…)

Extracto del libro “GADU: Gran Arquitecto Del Universo”

Por Ana Méndez Ferrel

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