Predicaciones Cristianas – Principios y Revelaciones Para Fluir en lo Sobrenatural 4

 

Continuemos.

Mi Experiencia Sobre la Revelación.

Durante los años que llevo ministrando he notado que Dios no se puede manifestar en un ministerio más allá de la revelación o conocimiento que éste tenga. Hace algún tiempo enseñé en nuestra iglesia una serie acerca de conocer a Dios como nuestro proveedor; entonces el Señor se manifestó como proveedor, y muchas deudas fueron canceladas de modo so­brenatural, Dios proveyó trabajo a la gente, surgieron nuevos negocios, numerosas transacciones se cerraron con éxito, los jóvenes recibieron becas, los casos en la corte se resolvieron a favor del pueblo de Dios y muchos otros milagros financieros ocurrieron.

Cada vez que llevo conocimiento revelado acerca del poder de Dios, Él se manifiesta haciendo milagros. Cuan­do enseño conocimiento revelado de Dios en algún área espe­cífica Él se manifiesta en esa área. De allí nace la importancia de enseñar todo el consejo de Dios. Entonces, si no tenemos mucha revelación de Dios Su manifestación será escasa. En cualquier área que queramos, primero debemos traer revela­ción.

Efesios 3:5. Apóstoles y profetas traen revelación. Sin ellos la iglesia se verá limitada a moverse sólo con doctrina básica. Todo lo que la iglesia sabe ahora es lo que el ministerio del pastor, del evangelista y del maestro han enseñado, lo cual se limita a las doctrinas fundamentales del cristianismo; éstas no añaden revelación apostólica para el ahora. ¿Qué es la revelación apostólica? Es lo que va a la vanguardia, que declara lo que el Padre está diciendo y haciendo ahora, lo que causa que el cielo desate lo que Dios ha autorizado para la tierra. Cuando el Espíritu Santo revela algo a través de los apóstoles y profetas, el cielo ya no lo puede detener.

En conclusión, para movernos en el poder sobrenatural de Dios necesitamos revelación fresca y continua: oír, ver y perci­bir en el Espíritu; además saber: qué, cómo y cuándo actuar. Los milagros no suceden por suceder, tenemos que aprender a obrarlos. Por ejemplo, he estado en servicios donde la presencia de Dios no está, no siento Su poder, pero eso no significa que nada pasará. Ahí debo actuar en lo que Dios ya me mandó a hacer y en lo que Él ya hizo. Por tanto, comienzo a orar por las personas, a declarar las obras de Jesús en la cruz y los milagros suceden. Eso es activar la fe, caminar en fe y bajo la unción. Debemos saber cómo ejercer nuestra fe.

¿Quiere usted también empezar a caminar en fe para ser usado en milagros? Tome en cuenta el siguiente testimonio y camine bajo esa unción:

En una ocasión me encontraba en Los Ángeles, California, ministrando en una cruzada de sanidad y milagros. Entre los muchos y grandiosos milagros que ocurrieron allí, recuerdo el caso de un muchacho que tenía una enfermedad degenerativa y sumamente dolorosa, que afecta el sistema óseo, atrofia las extremidades e impide el crecimiento. Cada vez que el joven intentaba caminar era un proceso doloroso, porque tenía los pies torcidos. Esa noche, mientras declaraba la Palabra, ado­rábamos y hacía lo que Dios me mandó a hacer, Su gloria se manifestó de forma poderosa sobre el joven y lo sanó; enderezó sus pies. El joven comenzó a caminar e incluso a correr sin problema alguno. El rostro de alegría que tenía, jamás se me olvidará. ¡Dios lo sanó!

Extracto del libro “Cómo Caminar en el Poder Sobrenatural de Dios”

Por Guillermo Maldonado

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